La adolescencia es una etapa de crecimiento físico y
emocional que plantea nuevos temas vinculados al cuidado de la salud.
Muchas personas creen que “la sexualidad” es sinónimo de
relaciones sexuales o se refiere sólo a los genitales. Sin embargo, se trata de
un concepto mucho más amplio.
La sexualidad es un proceso dinámico y complejo que comienza
cuando nacemos, se manifiesta de distintas maneras a lo largo de nuestra vida e
involucra también nuestros sentimientos, emociones y el proceso de conformación
de nuestra identidad. La sexualidad tiene que ver con la forma de vestirse, de
moverse, de expresarse y de relacionarse con los demás.
El desarrollo sexual se evidencia en el plano emocional y en
el plano físico.
En lo emocional:
Por la aparición de nuevos intereses, como ir a bailar,
hacer deporte, o pasar más tiempo con amigos. Pero también en la aparición de
nuevos sentimientos y sensaciones físicas, tales como los primeros
enamoramientos, ilusiones y desilusiones.
En lo
físico
Por el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios
(vello púbico, voz más grave en varones
y desarrollo de mamas y ensanchamiento de caderas en mujeres, entre otros). Se
acentúan las diferencias físicas entre los varones y las mujeres . Además, los genitales
y otras partes del cuerpo aparecen, más que antes, como fuente importante de
sensaciones placenteras.